Análisis de las diferentes formas de pago en el comercio online: ¿cuál nos conviene?




En esta cápsula analizaremos las diferentes formas de pago existentes en el comercio online, sus pros y sus contras y nuestra valoración al respecto.

De nuevo, te recomendamos que analices las diferentes opciones existentes colocándote en el lado del cliente comprador. Pregúntate siempre “qué harías tú si fueras él o ella” y la respuesta a esa pregunta será la elección más correcta.

Existen tres formas genéricas de pago en el comercio online: con tarjeta bancaria de crédito o débito, mediante transferencia bancaria y contra reembolso. Todas son compatibles pero no por ampliar servicios, el servicio de pago va a ser mejor. Vamos a verlo a continuación.

EL PAGO CON TARJETA DE CRÉDITO O DÉBITO y OPCIONES INTERMEDIAS

De primeras, nos encontramos ante la esencia del propio pago de la compra online. Si compramos en internet parece razonable que el pago también se efectúe a través de un medio electrónico como sería el de la tarjeta de crédito o de débito.

Es, sin duda, el método de pago más rápido e inmediato pero también es cierto que, entre determinados consumidores, es el método que despierta todavía más recelos y desconfianzas por motivos relacionados con la seguridad y posibles fraudes.

Cada vez los sistemas de pago con tarjeta son más seguros y sofisticados y las entidades que las emiten se han encargado de perfeccionar las transacciones para evitar situaciones desagradables que casi siempre tienen como víctima al comprador. Pero nada es perfecto y esa brecha de imperfección, unida a un grado de desconfianza del usuario, puede llevarnos a que éste descarte la compra si no le proporcionamos una forma de pago alternativa.

Por ello es muy recomendable que, al margen de dotar tu portal web de un cifrado “https” que incrementa exponencialmente la seguridad de cualquier transacción monetaria –entre otros beneficios-, cuides en extremo tu apariencia y tu imagen. Nada mejor que una imagen digital estructurada, de calidad, atractiva y perfeccionada para transmitir lo que el consumidor necesita percibir: que está navegando y comprando en un portal en el cual puede confiar.

Si para el comprador todo son ventajas, para el vendedor es importante recordar que el pago con tarjeta bancaria puede conllevar asociado el cobro de comisiones por parte de ciertas entidades. Aunque es una práctica que, paulatinamente, va desapareciendo a medida que se impone el Ecommerce, sí que es cierto que siguen manteniéndose ciertas costumbres un tanto obsoletas en este sentido.

Dentro del pago directo con tarjeta podemos encontrar sistemas intermedios, como el de PayPal por ejemplo, donde el usuario adquiere un plus de seguridad al no transaccionar con su tarjeta bancaria y ser PayPal quien realiza el cobro en una pasarela propia integrada previamente en el portal del vendedor. Si nuestra idea es la de habilitar solamente el cobro electrónico para nuestras ventas, combinar una pasarela directa de pago con algún sistema intermedio, como el mencionado, es una muy recomendable opción. Dar a escoger siempre asegura un mayor porcentaje de conversión de las ventas.

PAGO MEDIANTE TRANSFERENCIA O INGRESO BANCARIO

Aunque esta es una forma de pago que va claramente a la baja, todavía podemos encontrar ciertos portales web que incluyen este método como una de las posibilidades de forma de pago que ofrecen al usuario.

Para el comprador tiene la ventaja perceptiva de una mayor sensación de seguridad. De todas formas, si debe desplazarse para ir a una entidad bancaria y realizar el ingreso en cuenta, le supone un tiempo añadido y una ralentización de su compra, ya que ésta no se tramitará hasta que el vendedor no reciba el importe de forma efectiva. Además, hay que tener en cuenta que esta opción presencial puede implicar una comisión para la parte compradora, dependiendo de las condiciones de cada entidad.

Las estadísticas señalan que en el 90% de las ocasiones, el comprador que realizaría una transferencia online en su compra por internet optaría por usar una tarjeta de crédito o debito o métodos afines.

Para la parte vendedora es un método poco práctico y que implica el riesgo de la pérdida de la venta puesto que el comprador no efectúa el pago en el propio proceso de compra. Lo efectúa con posterioridad y ese lapso, más o menos largo de tiempo, conlleva el riesgo asociado de provocar un cambio no deseado de tendencia en la intención mostrada. Cuanto más impulsiva sea esa compra, mayor posibilidad de retractamiento en la misma.

La única parte positiva para el retailer es que no se le carga ningún tipo de comisión y, por tanto, la venta es limpia.

EL CONTRA REEMBOLSO

Y finalmente llegamos al tercer método de pago, que no por antiguo, deja de ser todavía utilizado: el contra reembolso.

Podemos afirmar, sin duda, que este es el método de pago que va a utilizar el conocido como “consumidor desconfiado”. Desconfiado, no sólo en la forma de abonar su compra, sino también en el servicio de transporte y entrega del producto.

El contra reembolso conlleva una comisión, a veces importante, para quien compra porque también conlleva un cargo de comisión para quien vende. La empresa de mensajería es la encargada de recepcionar el importe de la compra y este servicio lo abona el vendedor.

Es un método plagado de inconvenientes para ambas partes –para la compradora pero especialmente para la vendedora- a excepción de esa sensación de seguridad estacional que tiene el usuario por el hecho de abonar la mercancía cuando la recibe.

El mayor riesgo del contra reembolso es que nuestro envío sea rechazado por quien lo recibe, sin necesidad de dar explicación alguna. El proceso de compra en un pago contra reembolso, desde su inicio hasta el final, es extremadamente dilatado –puede durar días o incluso semanas- y entonces sí que el usuario puede cambiar su intención de compra o simplemente encontrar el mismo producto a un mejor precio y rechazar su entrega. Cuando ello sucede, la parte vendedora, no solamente debe abonar el envío de ida, sino también el de vuelta y normalmente una penalización, dependiendo de las condiciones negociadas con la empresa de mensajería.

Nuestro consejo es, encarecidamente, el de evitar incluir este método de pago entre las opciones disponibles pero, de ser imprescindible su inclusión, es muy conveniente imputar un recargo disuasorio para minimizar en la medida de lo posible su uso. Adicionalmente debemos tener en cuenta que, con el contra reembolso,  el importe de la venta suele quedar "congelado" durante días hasta que la empresa de mensajería realiza la liquidación y su ingreso en cuenta.

VALORAR NUESTRO CLIENTE Y TESTEAR OPCIONES

No debemos tener miedo a equivocarnos. Es evidente que nuestro Ecommerce demanda una forma de pago digital basada en la tarjeta de crédito o debito y otros métodos afines, como, por ejemplo, PayPal. En este aspecto no hay discusión.

Incorporar otras opciones, como la transferencia bancaria o, incluso, el contra reembolso, dependerá, en gran medida, del tipo de producto a comercializar y de nuestro potencial cliente. Dejémonos aconsejar y asesorar en la materia y testeemos posibilidades para analizar resultados y concluir si es necesario acotar o incorporar métodos alternativos.

El comercio electrónico no es fácil. Y prueba de ello es que estadísticamente sólo 1 de cada 5 proyectos superan los 2 años de vida. Si nos movemos en una apuesta de calidad y profesionalidad, asesorada por expertos competentes en el sector, nuestras posibilidades de éxito se dispararan exponencialmente. Y los métodos de pago, su implementación y su gestión, son una parte fundamental de cualquier proceso de compra en una tienda online.

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