Comercio minorista en tiempos de Covid-19: la tienda online no es la solución


De repente, con la pandemia del Covid-19, todos nos hemos vuelto digitales. Algunos por devoción y otros, parece, que por obligación.

Entre estos últimos se encuentra el castigado comercio minorista. Uno de los sectores que, sin duda, han sufrido, sufren y sufrirán, como pocos, el desastre económico que nos ha traído este diminuto ser invisible.

No me canso de escuchar, en estos tiempos de confinamiento, cuñas de radio ofreciendo servicios al comercio minorista para crearles una tienda online sin competencia que será la solución mágica a sus problemas endémicos. Y de solución, desgraciadamente, nada de nada.

Pongámonos en contexto y será muy fácil de entender el por qué de mi afirmación.

Partamos de la base que la tienda online de un comercio minorista no es más que el apéndice, la extensión, digital del propio comercio físico. Si este punto de partida lo tenemos claro, el resto del razonamiento será de rápida comprensión.

La tienda online no es más que el escaparate de nuestro comercio. Aquello que el usuario ve antes de entrar en el interior. Allí es donde ponemos nuestros mejores artículos, los más llamativos, los más novedosos, los que van a servir de reclamo para que posteriormente el consumidor abra la puerta de nuestro local y entre a comprar.

Pero un bonito escaparate, sin más, no sirve de nada si detrás no hay un producto o un servicio, de calidad y competitivo, que despierte el impulso de compra del consumidor.

Exactamente lo mismo con la tienda online… pero agravado. Porque en la tienda online, además, entran en juego otros parámetros fundamentales que influirán en la compra o no del usuario: léanse, entre otros, que este potencial usuario nos encuentre entre la jungla digital -tarea nada fácil y que requiere de una importante y bien enfocada inversión publicitaria- y, posteriormente, que ese producto que va adquirir pierda su atractivo por, por ejemplo, un súbito encarecimiento debido a los portes de envío o simplemente que ofrezcamos un servicio de entrega o postventa que no esté a la altura del mínimo aceptable.

Escenarios que ponen en evidencia que el Ecommerce, planteado como una opción fría y sin más para el comercio minorista, tiene un limitado recorrido que no va a hacer más que endeudar todavía más al ya, de por si, endeudado comerciante, el cual se va a encontrar con una fantástica tienda online creada y diseñada para preguntarse entonces un “y ahora…¿qué?”.

Una tienda online sin un producto competitivo, sin una estrategia de inversión publicitaria, sin una infraestructura de personal y servicio postventa o sin un enfoque claro del papel que tiene que jugar en relación a nuestro negocio físico, entre otros muchos aspectos -que el comerciante no tiene el deber de conocer-, tiene "recorrido cero".

¿Es, entonces, el Ecommerce la solución para el sector retail de manera individualizada en estos tiempos de Covid? Yo le pondría, modestamente, un gran interrogante. Y un gran “depende”. Y depende de muchos factores periféricos que bien se harían en valorar muy mucho antes de invertir un solo céntimo en crear un atractivo portal web que posteriormente puede servir para muy poco… o -incluso peor- para nada.


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