Las redes sociales y las plataformas de terceros: un trampolín digital válido para el sector retail



La falta de recursos económicos y el acceso complicado a una financiación atractiva forma parte inseparable del comercio minorista y de los profesionales de servicios de este país. Muchos proyectos se descartan anticipadamente por este motivo. Entre ellos, por supuesto, los digitales. Pero no por ello debe cundir el desánimo. En este artículo presentaremos soluciones reales de bajo coste -o a coste cero- para combatir la brecha existente en este sector.

CONVERTIR LAS REDES SOCIALES EN EL APARADOR DE NUESTRA ACTIVIDAD

Las redes sociales, muy heterogéneas entre si, son un aparador fantástico para promocionar nuestro negocio. Suelen ser muy visuales y nos permiten llegar a un público amplio y, con un mínimo presupuesto, segmentar nuestro mensaje para acertar plenamente en nuestro objetivo, que no es otro que el del potencial cliente que debe acabar consumiendo lo que vendemos.

Pero no todo es alegría y este canal de comunicación ideal puede volverse contra nosotros como un boomerang.

El acto de compra en internet, encontrado el producto idóneo, se basa en la confianza que transmite el medio. Muchas compras se descartan porque el soporte no transmite la confianza adecuada al usuario, éste duda de su fiabilidad y la venta no se materializa. Y el concepto “confianza”, al margen de cuestiones técnicas, en gran medida va ligado a la imagen que percibimos, entendiendo “la imagen” como el conjunto visual compuesto por el entorno publicado, texto y fotografías.

Por tanto, un punto fundamental, si queremos usar las redes sociales como plataforma de venta o promoción de nuestros productos, es el de cuidar al máximo la presentación de cada post o publicación. Es la imagen directa que percibe el potencial cliente. Faltas de ortografía, redacción deficiente, signos de interrogación o puntuación obviados o innecesarios, fotografías poco claras o grafismo sin atractivo, son señales de “pobreza digital”, que nos perjudican más que nos benefician. De hecho, van a producir el resultado contrario al esperado.

Y para que ello no suceda, existen fantásticos profesionales, los llamados community managers, que, por un módico precio, serán los encargados de gestionar nuestras cuentas digitales y plasmar, con todo su esplendor, el mensaje que queremos hacer llegar al comprador.

La moraleja, que no por obvia vamos a dejar de citarla, es que “el querer ahorrar en un mínimo presupuesto puede tener unas consecuencias fatales”.

También es importante recordar que el espacio o cuenta que utilizamos en las redes sociales no nos pertenece. Y esa “no posesión” obliga a cumplir unas normas de uso que suelen ser estrictas y que bien nos conviene aplicar. Como, igual que en caso anterior, tampoco tenemos la obligación de entender y saber de todo y a todas horas, de nuevo confiar en los servicios de un profesional en la materia –el mismo que nos gestiona las publicaciones, por ejemplo- es una buena y mínima inversión para no tener desagradables sorpresas.

Utilizar correctamente estas vías de comunicación digital nos permite acercarnos a nuestros clientes actuales y potenciales y diversificar mensajes. En la actualidad, podemos dedicarnos simplemente a promocionar o a informar pero también a vender. Bajos presupuestos  que, gestionados profesionalmente, nos pueden reportar un retorno económico realmente importante.

LAS PLATAFORMAS DE TERCEROS, EL SUSTITUTO PERFECTO DEL ECOMMERCE PROPIO

Analizadas en artículos anteriores, las plataformas de terceros son el sustituto perfecto low cost para aquellos negocios o servicios profesionales que no disponen de la inversión necesaria para crear y gestionar su propio ecommerce.

Todo ello a cambio de una jugosa comisión que deberemos abonar por cada una de nuestras ventas al propietario de la plataforma, pero con la ventaja de no tener que realizar ninguna provisión de fondos para iniciar nuestra andadura digital.

En este caso, lo que hay que tener claro es que elegimos esta opción porque queremos vender. Olvidemos el promocionar, informar o dar notoriedad a nuestra actividad comercial. Es la venta pura y dura en la jungla de internet.

Venta, en este caso, que sí puede perfectamente complementarse con un uso adecuado de las diferentes redes sociales que ya estemos utilizando, promocionando, por ejemplo, el negocio y redirigiendo al potencial usuario comprador hacia estas plataformas de terceros para que ejecute la compra.

El tipo de producto a comercializar, la realidad del mercado existente, la temporalidad aplicada en cada caso y otras variables comerciales en su conjunto, nos indicarán cuál es la combinación más eficaz para lograr nuestro objetivo.

Objetivo último que siempre debemos tener presente y para el cual debemos trabajar y que no es otro que aquél que resume, con toda su extensión semántica, un verbo: vender.

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