El gran reto del sector retail: como utilizar el entorno digital para resurgir de las cenizas


Llego el desconfinamiento, las fases de desescalada y la reapertura del sector minorista en busca de alcanzar una cierta estabilidad dentro de la llamada “nueva normalidad”.

Esta pandemia nos ha dejado un mensaje recurrente que todavía hoy podemos ver en ciertos medios y redes sociales: la imperiosa necesidad de implementar la digitalización, sin dilación, en el sector retail.

Pero el sector retail, por suerte, no es uniforme y recoge una realidad amplia, variada y necesitada de soluciones muy heterogéneas que poco tienen que ver con este mensaje homogéneo lanzado por organismos públicos, y también privados, durante estos dos últimos meses y medio.

EL ECOMMERCE, LA GRAN PANACEA IRREAL

Tal como ya comentamos en un reciente artículo publicado en este blog, la percepción es que el comerciante minorista o profesional de servicios que no disponga, a partir de ahora, de un portal web para vender sus productos, simplemente, va a dejar de existir.

Falso. Nada más falso y apartado de la realidad. La venta por internet no es un ítem imperativo de todo negocio. Y de serlo -por la tipología de producto, de mercado o del consumidor al cual nos dirigimos- la tienda online de gestión propia no es el único recurso a disposición del retailer para comercializar sus productos en la red.

Lo que sí va a ser, sin duda, es una inversión y, en consecuencia, un rentable ingreso para aquellos interesados en marcar un único canal de venta online.

En conclusión, es fundamental analizar previamente las variables de mercado en las cuales estamos instalados para poder visualizar el camino adecuado.

PÁGINA WEB versus REDES SOCIALES

La gran discusión. Más allá de míticas frases que han marcado una época como “yo ya tengo un cuñado que hace páginas webs y me va a hacer la mía”, encontramos un “caos” de contradicción conceptual entre aquellos partidarios de tener una página web propia y aquellos partidarios de utilizar las diferentes redes sociales como aparador de sus excelencias empresariales.

Este planteamiento es un error. Y lo es porque son posibilidades complementarias y no excluyentes en absoluto.

De nuevo, la tipología de mercado, producto o cliente, y un adecuado análisis de estas variables, nos indicará cuál es el canal más recomendable para hacer crecer nuestro negocio y qué técnicas deben utilizarse.

En todo caso, siempre hay que recordar que un portal web es una herramienta propiedad del usuario vendedor y que las redes sociales, con sus diferentes perfiles, no dejan de ser "espacios cedidos" a modo de “alquiler” sin un coste económico constatable. Esta diferencia entre ambas posibilidades también conlleva ciertas diferencias en cuanto a obligaciones contractuales y regulaciones varias que, lógicamente, serán mucho más estrictas y acotadas en cualquier perfil público o privado de cualquiera de las redes sociales existentes.

Por lo demás, y tal como hemos comentado, un estudio previo nos mostrará cuál es la variable indicada para cada tipo de negocio o servicio, al margen del coste existente en su configuración. La experiencia nos lleva a afirmar que una correcta combinación de nuestra página web con un perfil o perfiles en una o varias redes sociales es sinónimo de resultados satisfactorios.

En definitiva, inicialmente no es recomendable posicionarnos por ninguna de las dos opciones posibles, portal web propio o perfiles en redes sociales. Un análisis previo profesional y un estudio de costes vs. rentabilidad son las mejores herramientas para tomar una decisión con un criterio sólido.

LA QUE SE AVECINA...

Se nos avecinan tiempos de prisas y de querer recuperar los días perdidos. Pero la prisa suele ser mala consejera y en el mundo digital, incluso, un poco más.

Desoigamos los mensajes alarmistas  pro-digitalización exprés de cualquier negocio que se precie para poder ser viable. Lo importante es el rigor de cada paso. Para aquellos negocios o servicios que ya se encontraban inmersos en la era digital, al margen de su versión física, ahora es un buen momento para pasar balance y analizar las mejoras a implementar con la experiencia adquirida.

Para aquellos otros negocios o servicios que, de un día para otro, vieron y constataron como su actividad se vio truncada de repente, es, sin duda, el momento de plantearse si ese cierre forzoso podría haber tenido otro cariz diferente. Y si la respuesta es “sí”, nos encontramos en el momento idóneo para realizar un planteamiento serio, en un plazo de tiempo suficiente, para subsanar esa deficiencia digital y darle a nuestro comercio, microempresa, taller, despacho profesional o similar, un valor añadido que hasta el día de hoy no ha tenido.

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